Tiene que haber una intervención necesaria para cambiar una lección

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Por: Wilfred Labiosa*/Columnista de TRT-

La comunidad Latina en Boston (o en cualquier otra ciudad) debe educarse en la política que les rodea. Como comunidad nos debemos informar sobre lo que está pasando no sólo en nuestro “patio” pero también en todo el estado y la nación. Debemos aprender de los diferentes puntos de vista antes de formalizar nuestros propios pensamientos o manera de pensar. No debemos asumir todo lo que leemos en los periódicos o lo que vemos en la televisión es la completa realidad y que envés sólo representa un punto de vista. Es importante leer artículos y ver noticias que son neutrales y aprobadas por las agencias nacionales e internacionales de noticias.

Yo noté esta mala educación de dos miembros de nuestra comunidad el pasado mes. Fui a una parte de Boston (no quiero mencionar el área ya que espero que todos/as los que viven allí no actúen de esa manera). Entré a un local que vende pollos y habían dos personas comiendo y conversando en voz alta en español sobre acontecimientos y como se sentían al respecto. Estaban utilizando palabras profanas en contra de la comunidad LGBT y diciendo frases sin sentido alguno; toda la conversación con un sentimiento vicioso. Estas dos mujeres adultas creían que eran pensamientos apropiados pero en verdad eran poco espirituales, poco políticos y no cultos. Yo esperaba por mi comida y después me senté en un asiento cerca de ellas. Después de comer, decidí acercarme a ellas y  comenzar un corto dialogo.

Me les presenté como ciudadano latino gay y que lamentablemente escuche parte de la conversación que ellas estaban teniendo.  Ellas muy amablemente me dijeron que eran de Sur América y muy religiosas. Le dije que me estuvo interesante que ellas hablaran tan alto usando palabras profanas;  ellas se disculparon. Ellas me hablaron de que en la conversación no sabían que decir ya que estaban tan furiosas por ver a unos vecinos de ellas besándose y tomados de las manos al frente de la casa. Ellas me dijeron que era la segunda vez que veían esto y que no querían que sus hijos/as vieran estos comportamientos. Ellas querían poder tener la oportunidad de votar en contra de los derechos para los homosexuales incluyendo que no ejerzan abiertamente en la milicia. Les expliqué que yo era parte de los matrimonios homosexuales en el estado y uno de los líder de la organización para la comunidad Latina y LGBT.

Les expliqué además que si fuera por personas como ellas, nosotros como comunidad Latina (de color) estuviéramos todavía caminando al lado opuesto de la calle y no tendríamos los mismos derechos que tenemos ahora. Les mencioné que si fuera así, las relaciones bi-raciales entre latinos y personas blancas no existirían. Ellas me escuchaban y una de ellas me dijo que esta era la primera vez que alguien la hacía pensar al respecto de este punto de vista y de esa manera. Les indiqué también que las dos pensaran sobre todas las veces que quizás ellas se besaban (y otros heterosexuales) al frente de la personas LGBT sin saberlo – ¿cómo esto nos hizo sentir? Añadí que la próxima vez que su “pastor”, líder religioso o comunitario les dicte a ellas como actuar y pensar que por favor se recuerden de su descendencia como Latina y mujer ya que ambas fueron (y todavía podemos argumentar) están considerados en los grupos minoritarios.

Les dije que mi matrimonio es tan válido como el de cualquier otra persona y que nunca  nosotros, como comunidad LGBT, hemos exigido un trato diferente a los demás o que ni las iglesias tienen que casarnos. Sólo pedimos el derecho como cualquier otra persona sin importar raza, religión, creencias ni demás. En esos minutos, creo que ellas y yo nos comprendimos y aprendimos del uno al otro. Quizás entendieron mi punto de vista. Sé que yo entendí un poco de donde surgieron estas ideas-de una religión e iglesia homofóbica y no de una espiritualidad llena de amor y aceptación. Entendí que ellas estaban guiándose por otros/as y que estaban mezclando religión con política y derechos humanos. Espero que me entendieran, quizás le cambié su manera de pensar sobre el asunto o por lo menos la eduqué al respecto. Deseo haber ayudado a esta pareja gay de alguna manera. No sé el nombre de ellas, no sé dónde viven, ni a que iglesia van o que creencia religiosa practican. Lo que sí sé es que las hice pensar mas allá de lo que ellas acostumbraban a pensar.

En pocos momentos, las hice conocer un poco de mí y le di un toque personal al tema. Terminamos la conversación con un adiós sencillo y le dije que Dios las bendiga y ellas se sorprendieron de mi despido. Ella me respondió que a mi también lo mismo y que gracias por mi amabilidad. Al caminar a la puerta las escuche diciéndose una a la otra que deben considerar sus palabras ya que palabras pueden doler y causar daños.

Ellas me recordaron de la diversidad de la comunidad Latina y de que todos estamos en la tierra por un ser espiritual que algunos lo llamamos Dios, otros Jehová, otros Buddha, Yemaya, y tantos otros nombres, pero la mayoría sabemos que estamos aquí por algo “grande”.

Esto es una conversación de sólo minutos, ¿pero se imaginan que puede pasar si todos/as tenemos conversaciones de esta índole con los que conocemos? ¡Se imaginan como la comunidad Latina cambiaría la perspectiva que tienen de la comunidad Latina LGBT! Con el diálogo no argumentos, con una conversación no con gritos ni relajos, el mundo pude cambiar. No lo hagamos solamente durante Octubre 11, el día nacional para salir del clóset, pero atrévase a tener estas conversaciones a través de todo el año. Por supuesto esto es mi perspectiva, es sólo una perspectiva de una sola conversación pero de esta manera todos/as podemos ayudar a cambiar la perspectiva general. Quizás podamos comenzar a cambiar la mala educación de algunos latinos/as en nuestra sociedad y hacer una comunidad más amena, con menos violencia en contra de nuestra comunidad Latina LGBT. ¡Sólo quisiera una mejor educación para todos/as!

*Escrito por Wilfred Labiosa, líder comunitario, psicólogo, y Director Ejecutivo de CASPAR, Inc. (www.casparinc.org).