Latin Vision: Heteroflexibilidad Masculina; No Son lanzadores Ni Recibidores

Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez
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Por: Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez/Columnista de TRT—

La sexualidad humana es muy diversa, pero estando sujeta a interpretaciones y condenas ha sido marcada por etiquetas desde siempre. Cuando hablamos de etiquetas, nos referimos a los conceptos que las sociedades y grupos moralistas han impuesto como orientaciones sexuales, (heterosexuales, gays, bisexuales, entre otras).

La heterosexualidad ha sido la orientación sexual privilegiada por épocas, teniendo como efecto social el que otras orientaciones sexuales o identidades de género sean continuamente señaladas o perseguidas. Sin embargo, es interesante que actualmente haya resurgido el tema de la teoría de la heteroflexibilidad masculina.

Muchos expertos de la sexualidad afirman que el que un hombre tenga sexo con otro hombre no lo hace necesariamente gay. Una persona gay tiene sentimientos y deseos de forma permanente por personas de su mismo sexo. El Heteroflexible es entonces quien da paso a un acto sexual con alguien de su mismo sexo de forma temporal. Disfruta de la experiencia y la experimenta, y lo hace regularmente sin un compromiso emocional. [pullquote]El Heteroflexible es entonces quien da paso a un acto sexual con alguien de su mismo sexo de forma temporal. Disfruta de la experiencia y la experimenta, y lo hace regularmente sin un compromiso emocional.[/pullquote]

La heteroflexibilidad debe diferenciarse de la bisexualidad y de la homoheterosexualidad (gays que conviven o se casan con personas del sexo opuesto reprimiendo su homosexualidad innata). El hombre bisexual disfruta y desea tanto a hombres como a mujeres, y puede tener una relación amorosa con ambos sexos.

Tras un análisis de varios estudios, Cueto (2013) del Centro Psicológico de Terapia de Conducta concluyó que los heteroflexibles, tienen o intentan tener un estilo de vida con un apego sexual y emocional hacia alguien del sexo opuesto. Sin embargo, están abiertos a encuentros sexuales e incluso relaciones afectivas con alguien del mismo sexo dependiendo de circunstancias y situaciones personales.

La heteroflexibilidad no es un tema nuevo, ya que ha sido descrito en la década de los cuarenta, mediante una escala de rangos característicos en torno a la sexualidad. La escala Kinsey (1948) de la Variación de la Respuesta Bisexual, establece 6 rangos para determinar la heteroflexibilidad. El rango 0 supone que la persona es heterosexual, el rango 1 indica una heteroflexibilidad en segundo grado, en la que incidentalmente habrá un encuentro homosexual. El rango 2 refiere al heteroflexible en primer grado, siendo predominantemente heterosexual, pero tiene una mayor atracción sexual por personas de su mismo sexo. Así mismo el Rango 3 de la escala Kinsey se refiere a la bisexualidad, hombres y mujeres que desean y mantienen relaciones sexuales con ambos sexos por igual. Por tanto, el rango 6 refiere a personas exclusivamente homosexuales o gay (Cueto, 2013).

Por otro lado, la adolescencia es la etapa del desarrollo humano en la cual se comienza a experimentar la sexualidad. Muchos adolescentes tendrán alguna experiencia homosexual, la cual podría incluir contacto físico, la masturbación, hasta el orgasmo. Los/las adolescentes pueden tener un periodo de 3 años de homosexualidad (Kinsey, 1948), hasta que en su juventud definen su sexualidad como heterosexual, bisexual u homosexual.  [pullquote]Tras un análisis de varios estudios, Cueto (2013) del Centro Psicológico de Terapia de Conducta concluyó que los heteroflexibles, tienen o intentan tener un estilo de vida con un apego sexual y emocional hacia alguien del sexo opuesto. Sin embargo, están abiertos a encuentros sexuales e incluso relaciones afectivas con alguien del mismo sexo dependiendo de circunstancias y situaciones personales.[/pullquote]

Más allá de las teorías y los estudios empíricos, las personas gays somos quienes podemos demostrar la diversidad sexual que existe en nuestras sociedades. Durante nuestro crecimiento, muchos de nosotros hemos tenido experiencias sexuales con otros chicos los cuales muchos terminan viviendo una vida completamente heterosexual.

Por tanto, la heteroflexibilidad no es una simple moda del presente siglo, ya que es una realidad de esa diversidad sexual que antes mencionaba. La libertad sexual supone la erradicación de las etiquetas sociales que se imponen para dominar a ciertos grupos o para el control de las tendencias económicas, conductuales y religiosas en diferentes países o culturas.

En efecto, las diferentes culturas interfieren en la sexualidad y en la forma que tanto hombres como mujeres enfrentan o definen su orientación sexual. Por ejemplo: una cultura machista tiene como consecuencia social la homofobia de forma más arraigada que una cultura más liberal. Esto sugiere, que los adolescentes que viven en una cultura machista están más propensos a reprimir sus deseos y su identidad sexual.

La sexualidad, más allá de la reproducción o el coito, es una expresión sexual y biológica en los seres humanos, muy ligada a los sentimientos, las actitudes y los pensamientos. Siendo seres sexuales, la libertad sexual del hombre y de la mujer debe ser completa.

Los países democráticos deben asegurar a cada ser humano una oportunidad para ser, amar, desear, experimentar y vivir experiencias sexuales y emocionales con quien así lo desee, dentro de los parámetros legales que supone la responsabilidad del acto sexual.

Para comentarios envíele un correo electrónico al autor: eljimagua@live.com | o via Twitter: @eljimagua.

*Escritor y activista de derechos humanos de Puerto Rico. Editado por Gricel Martínez Ocasio.

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